¿Chupete si, chupete no…? Como retirarlo de forma respetuosa

Los bebés nacen con instintos básicos, y uno de ellos es el reflejo de succión.

La función del reflejo de succión, es que el niño pueda succionar el pezón y así poder recibir el alimento del pecho materno. Además de permitirles alimentarse, la succión brinda a los bebés consuelo y tranquilidad.

Hay familias que optan utilizar el chupete para calmar al bebé. El chupete es un utensilio creado para eso, para calmar al bebé, porque no siempre todo el mundo puede ofrecer el pecho/lactancia materna.

Entonces, ¿Es malo? ¿Es bueno?… Es un instrumento más que nos funciona.

El “problema” viene cuando queremos retirar este utensilio ya que “nos han dicho que es malo para los dientes”.

Hasta los 3 años esta demostrado que estas malformaciones de la boca derivadas del chupete pueden corregirse si se retira antes de esta edad.

Inconvenientes y advertencias

Cuando entendemos que el niño o niña necesita el chupete se lo damos y a menudo conseguimos que el bebé deje de llorar o se tranquilice antes. Pero con este objeto el niño o niña crea un vínculo muy fuerte ya que es un utensilio que le calma en sus peores momentos. Así que debemos estar preparados y consciente de que tenemos que estar a su lado, dándole todo el afecto y comprensión del mundo para acompañarle de forma respetuosa durante ese momento que puede ser duro para el o ella.

La OMS y todos los expertos en el tema aconsejan no darlo hasta que la lactancia esté bien establecida.
La razón no es otra que, ya que el chupete es una imitación del pezón de la madre, no interesa que el bebé se acostumbre a la imitación y pueda llegar a rechazar el original (similar a lo que ocurre con el biberón). Hay diferencia entre la forma de succionar el pezón y el del chupete (o tetinas varias), y esta diferencia crea interferencias con la lactancia.

Hay ocasiones en que la retirada del chupete se complica y el niño cumple aquello de: «A falta de pan, buenas son tortas”, y sustituye el chupete que no tiene por el dedo pulgar.

Cambiar el chupete por los pulgares es algo que se debería evitar, y es mejor renunciar temporalmente a retirar el chupete, que permitió este nuevo hábito.

La idea es muy sencilla: resulta mucho más fácil controlar el uso del chupete (le damos y le sacamos) que el uso del pulgar, que no podemos retirar.

Por el contrario, en los casos en que el niño/a no usa chupete pero no para de meterse el pulgar en la boca, podemos utilizar el chupete como método de rescate para que deje este hábito y , más adelante, retirar de manera tranquila el chupete.

Pero... ¿Cómo y cuándo retirar el chupete de manera respetuosa?

No hay una única manera de hacerlo (cada niño o niña es diferente y dependerá de la etapa en la que se encuentre).

Cuando las madres, padres y niñ@s estén preparados. TODOS, debemos estar preparados. Todos y cada uno de los miembros de la familia.

Tener en cuenta que estamos retirando un objeto el cual el niño o la niña tiene una vinculación muy fuerte con él, que es su vía de escape cuando necesita calmarse.

No es signo de debilidad que el pequeño/a reclame un objeto que lo calma y le disminuye la ansiedad.

Generalmente da buen resultado vincular la retirada del chupete a fiestas señaladas y dar el chupete de una manera explícita a uno de los personajes (por ejemplo los reyes magos).

Ir a una tienda de crianza y intercambiar el chupete por algún juguete que le guste, dando las explicaciones necesarias.

En definitiva:

  • No obligues al bebé a aceptar el chupete si no lo quiere.
  • Ofrece el chupete al niño o niña solo en momentos puntuales (para dormir, para la siesta…).
  • No mojes el chupete en sustancias dulces para que lo quiera más.
  • En el caso de los bebés amamantados, se debe ofrecer el chupete cuando el pequeño o pequeña haya completado el primer mes de vida como mínimo, para asegurar que la lactancia esté bien establecida.
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