El juego de esconderse (cucú-tras)

Jugar para los pequeños y pequeñas comprende una parte importante de su desarrollo. Les ayuda a relajarse, a liberar tensiones, a fomentar su creatividad y personalidad, y a conocer sus emociones. Uno de los juegos que más les gusta a  los niños y niñas más pequeños/as es el de esconderse, el famoso llamado “cucú-tras”.

¿Sabías que para tu bebé, sentir que estás preocupado porque no lo encuentras le hace sentirse querido?

Y es que hoy os quiero hablar de esto, de los beneficios del juego de esconderse y porque lo hacen y les parece tan placentero a los más pequeños.

 

Según los psicólogos y psicoanalistas, el juego del cucú-tras les ayuda a manejar la angustia que sienten cuando no ven a su madre o padre. Además, les permite divertirse. Siempre se alegran cuando ven aparecer la cara de su madre/padre tras un breve período en el que ha desaparecido porque los bebés no piensan en aquellas cosas que no pueden ver, no son conscientes de que detrás de la prenda la persona sigue ahí.

Pero este juego no solo es divertido para ellos, también es muy beneficioso ya que:

– Mejora la comunicación
– Desarrolla la paciencia
– Ayuda a ganar confianza
– Favorece el desarrollo cognitivo

Éste famoso juego aparece entorno a los 8 meses de vida. El bebé oculta su cara detrás de una manta o pañuelo o incluso detrás de sus manos para que mamá y papá o cualquier otra persona que esté interaccionado con él no lo vea. Cuando sale al descubierto siente una gran felicidad, igual que cuando es al contrario.

Diversos psicólogos y psicoanalistas tienen la respuesta: este juego les ayuda a manejar la angustia que les causa la ausencia de la persona con la que tiene un vínculo afectivo, cuando no la ven.

 

A partir de los 8 meses aproximadamente es cuando los niños y niñas empiezan a vivir lo que es llamado como ansiedad por separación. Es porque en esta etapa están en la fase de apego, antes estarán en la fase de preapego y formación del apego.

Por ese motivo, cuando el apego ya esta forjado, el vínculo afectivo hacia la madre es tan claro y evidente que el bebé suele mostrar gran ansiedad y enfado cuando se le separa de ésta.

Según el psicoanalista infantil Guillermo Kozameh: Con el cucú-tras, ya no es la mamá quien se va y vuelve cuando ella quiere, sino que el bebé, al levantar la sabanita para taparse y luego bajarla, es como un director de escena que dice: “Ahora sí estás, ahora no estás”.

Lo que le es satisfactorio al bebé es esconderse y ver que sus papás le están echando en falta y lo buscan cuando no lo ven. Es una de las maneras que tienen los niños y niñas pequeños/as para comprobar que las personas con las que tienen el vínculo afectivo también sufren al ver que no están.

Así que ahora ya sabéis porque a vuestro hijo o hija le gusta tanto jugar a esconderse. Y habéis podido comprobar que no es un simple juego, sino que es un proceso que les ayuda en su evolución.

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