La primavera y las emociones infantiles (y las de todos y todas)

La primavera es una época de cambios. La naturaleza renace y se muestra en todo su esplendor y vitalidad.

Todos estos cambios estacionales y la adaptación al nuevo clima tienen consecuencias que alteran tanto nuestro organismo como el de los más pequeños y pequeñas.

Es normal que el fenómeno conocido como astenia primaveral, muy frecuente en esta época del año, provoque en los niños/as irritación, trastornos del sueño, irritabilidad, cansancio, nerviosismo, inapetencia y, en definitiva, peor humor.

Pero..., ¿Cómo acompañar y validar estas emociones?

Os dejo unos consejos para acompañar las emociones de los niños y niñas:

Los niños y las niñas y todos en general, entienden y entendemos las emociones a medida que las vamos sintiendo y experimentando. De ahí la importancia de acompañar la emoción no enseñar. Más adelante podremos enseñar a los niños técnicas y recursos para gestionarlas y regularlas, pero el primer paso y más importante es vivirlas.

  • Las emociones son subjetivas, cada uno las vive a su manera y en el grado que siente. Debemos dejar que sean lo que YA SON.
  • Sabemos que los niños y niñas necesitan referentes, necesitan ver en nosotros lo que queremos que vivan o hagan. Es evidente que no hacen lo que les dices, hacen lo que ven, lo que sienten y transmitimos con nuestros actos. No podemos pretender que los niños conozcan la empatía, si yo no soy empático.
  • Debemos cuidarnos a nosotr@s mism@s para poder cuidar y acompañar a los demás.
  • Observar muy bien a nuestros niños y niñas para darnos cuenta de que cada uno de nosotros es único.
  • Experimentar las emociones pasa por reconocerlas sin juzgarlas.
  • Las emociones no son buenas ni malas en sí mismas. Toda emoción es una fuerza que se puede aprovechar en beneficio propio.
  • Debemos aprender a darnos tiempo para experimentar, para encontrar el espacio y el momento para integrar lo que vamos viviendo y sentimos, ir entendiendo y gestionando nuestras emociones.
  • Dejemos que sean los protagonistas de sus vidas, ofrecer la oportunidad para poder experimentar, y afrontar sus dificultades y conquistas.
  • Validemos siempre la experiencia y la emoción que cada niño o niña necesita vivir y experimentar para aprender lo que necesite en cada ocasión.

Llevar a la práctica esta mirada, esta manera de hacer, y de ser, es lo que marcará la diferencia, con el transcurso del tiempo.

Recuerda que hablar de acompañamiento emocional, de respeto y dejar que vivan sus experiencias y emociones no significa que dejemos que hagan lo que quieran, el respeto y los comportamientos inadecuados se deben trabajar y acompañar. Validamos la emoción que siente pero no podemos permitir determinados comportamientos.​

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