¿Los niños o niñas realmente se portan mal? ¿O es que los adultos no entendemos sus comportamientos?

Entendiendo los “malos comportamientos”.

Los niños y las niñas NO se portan mal, los niños y las niñas se comportan como niños y niñas. Intentaremos poner lógica y coherencia a todas estas situaciones que nos encontramos los padres y las madres en nuestro día a día.

Empezaremos hablando de una frase: “Lo importante no es ganar a los niños, si no ganarse a los niños, por eso el adulto debe invertir tiempo en motivar y enseñar competencias para la vida”.

Esta frase dice cosas muy coherentes, ya que los niños no nacen sabiendo todo ni mucho menos, y si es cierto que muchas veces decimos que son grandes maestros y que vienen a enseñarnos a nosotros lo que es importante en esta vida, pero sin embargo, para lograr tener habilidades de vida, habilidades sociales, poder tener empatía, responsabilidad, solidaridad, necesitan practicar, y para ello necesitan que les enseñemos, necesitan verlo en nosotros. No es tanto que les digamos cómo hacer las cosas, si no como lo hacemos nosotros, porque los niños y niñas son muy buenos observadores, es lo que hacen desde que nacen.

Muchas veces nos referimos a mala conducta cuando un niño o niña no hace lo que el adulto espera que haga en ese momento. Por ejemplo: cuando un niño o niña de 2 años por ejemplo, entra en una biblioteca y no ha asimilado la norma del silencio, se podría interpretar como un niño o niña que se está comportando mal, y sin embargo sabemos que es un cuestión de madurez, de desarrollo , es una edad muy tierna y no tiene interiorizada esta norma, no la tiene adquirida, no tiene la capacidad madurativa para estar mucho rato en silencio.

Este niño o niña, pues, no se está comportando mal, es que aún no ha adquirido esta norma social, una norma arbitraria que hemos decidido los adultos en ese lugar concreto que es la biblioteca.

Otro ejemplo: Un niño que le quiere quitar un juguete a otro niño. ¿Se está comportando mal? Quizás se está comportando así porque no ha aprendido a hacerlo de otro modo. Es decir, no sabe que puede acercarse a ese niño y decirle: “perdona me gustaría jugar con este juguete. ¿Puedo jugar?”.

O en otro caso, cuando un niño ha dejado un juguete y para volverlo a obtener se lo quita o daña al otro niño. Esto es porque no es capaz de decir: “Perdona, ¿Me puedes devolver el juguete?, es que me tengo que ir y lo necesito”.

Es importante saber en que etapa madurativa se encuentran nuestros niños o niñas, que necesidades tienen para poder entenderlos mejor y ayudarles y acompañarles para que se sientan mejor.

Por ejemplo: si un niño o niña de unos 3 años de edad corre por dentro de casa o incluso en clase, y no queremos que corra en el interior de la casa o del aula, no podemos decirle que no corra porque lo va seguir haciendo y nosotros nos enfadaremos mucho más, incluso recurriremos al castigo o al chantaje (premio) para conseguir que deje de hacerlo (cosa que traerá consecuencias negativas a largo plazo).

En cambio, si entendemos que el niño o niña de 3 años tiene la necesidad de correr porque se encuentra en la etapa madurativa del descubrimiento de su motricidad gruesa, de su consciencia corporal, de la capacidad de caminar rápido, de sus límites y de sus fuerzas…, y le acompañamos diciéndole:

“Entiendo que quieras correr o que tengas la necesidad de correr, pero ya sabes que dentro de casa (o aula) no podemos correr. Podemos buscar una alternativa juntos. Mi idea es que en seguida podemos salir a la calle y hacer una carrera juntos, ¡Si tienes otra idea que no sea correr por dentro de la casa, podemos ver si la podemos realizar!”

¡Los niños y las niñas se portan mejor cuando se sienten mejor!!

Scroll hacia arriba