Ante las rabietas…

Ante las rabietas paciencia y…flexibilidad!!

Si estáis convencidos de que las rabietas es algo pasajero y que con la edad se pasa, eso os ayudará mucho en este periodo.
En cambio, si creéis que con mano dura se soluciona porque si no va a ser un mal criado toda la vida, lo vais a tener más difícil.
Podemos no estar de acuerdo con lo que ha hecho nuestro hijo, pero nunca le censuraremos a él, sino a su conducta.

RECURSOS PARA GESTIONAR LAS EMOCIONES CON AMOR

¿Cómo gestionar las rabietas respetuosamente y no morir en el intento?!

Para poder gestionar bien esa etapa de rabietas, tenemos que saber porque surgen. Y es que es importante durante los primeros años de la vida de un niño dejarle claro que siempre lo amaremos y lo cuidaremos, aunque a veces no nos guste exactamente lo que hace. Esto es la base de una personalidad segura, independiente y con una autoestima capaz de soportar altibajos y adversidades.

Pero los niños van creciendo y su cerebro va madurando hasta que alrededor de los 2 años (de hecho entre los 2 y los 4 años), termina la mielinización del córtex cerebral. Esto significa que a estas edades el niño ya está preparado para hablar, razonar, tener memoria episódica, etc., ya que todas estas habilidades dependen de nuestro córtex cerebral.
Así pues, en el momento que comienzan con el lenguaje y el razonamiento el niño empieza a tener ideas propias, a saber que es un sujeto diferente del resto y a querer independizarse.

¿Y como muestra su independencia?

Pues el resultado de todo esto es un niño que quiere poner una pieza cuadrada en una redonda porque tiene ideas propias de cómo se debe hacer un puzzle, que pinta paredes porque cree que quedarán más bonitas o que sabe mejor que nadie donde se deben poner los guisante antes de comerlos. Y cuando le llevemos la contraria, provocará rabietas.
Porque una rabieta no es más que un deseo del niño enfrentado al deseo de los padres. Es una idea propia de un niño enfrentado a la idea que tiene el padre sobre cómo se debe hacer aquello. Y el niño, como no entiende lo que pasa, se ofusca y estalla emocionalmente.

El único problema es que esto implica un conflicto emocional importante para los niños porque, como los padres no entienden lo que pasa y normalmente se enfadan con ellos, notan que se están enfrentando a los seres que más quieren y eso provoca una ambivalencia de sentimientos , nada menos eso son las famosas rabietas: una lucha interior entre lo que tengo que hacer por naturaleza y la incomprensión de mis padres hacia tales actos, que me provocan unos sentimientos ambivalentes (quiero a mis padres pero ahora mismo no!)

Si el niño lleva la contraria a sus padres es para comunicarles algo importante: “¿lo ves?, me hago mayor. Yo no soy tú! Puedo amar, desear y hacer cosas que no quieres “.

Las rabieta pueden suceder a cualquier edad, pero son más frecuentes entre los 18 meses y los 3 años, aunque las rabietas infantiles pueden durar hasta los 5 o 6 años y desaparecer progresivamente después.
¡No os asustéis! No la más importante es que tengáis paciencia y sobretodo ENTENDER que la etapa de las rabietas es buena, ya que el hecho de que tenga ideas diferentes a sus padres es algo deseable que permite el debate sobre un tema y el aprendizaje de lo que es más correcto. Todo niño debe pasar por esta etapa, porque eso quiere decir que tiene ideas propias que defender.

En otra publicación os hablaré de como PREVENIRLAS!

Un abrazo!;)

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